El Lido de Venezia fue el escenario elegido para esta boda única, donde la tradición veneciana se encontró con la frescura del mar. El día comenzó con una ceremonia en la playa frente al Hotel des Bains, un marco natural y sofisticado a la vez, que regaló instantes de absoluta serenidad.
Al caer la tarde, los invitados se trasladaron al interior del histórico hotel, donde la celebración continuó con una fiesta elegante y atemporal. La arquitectura majestuosa, los detalles cuidados y la atmósfera propia de este ícono veneciano crearon el contexto perfecto para una noche inolvidable.
En esta ocasión tuve la alegría de trabajar junto a Camila Lavalle. Compartir la cobertura con colegas me permite descubrir nuevas formas de narrar, explorar la mirada desde la perspectiva del novio y enriquecer mi visión con un enfoque diferente.
Más que una boda, fue una experiencia que supo capturar la esencia del lugar: la delicadeza del Adriático y la elegancia inconfundible de Venecia.
