El Soto de Monico fue el escenario de una boda madrileña celebrada en una tarde de verano que se transformó lentamente en una noche llena de magia. La calidez del ambiente, la emoción compartida y la belleza de cada detalle convirtieron este día en una celebración inolvidable.
En esta ocasión acompañé a The Nomads Storytellers, lo que me permitió documentar los preparativos del novio y sumar otra perspectiva a la historia. Fue un privilegio poder capturar la mezcla de nervios, ilusión y ternura que anticipaba el encuentro.
La luz dorada del atardecer, seguida de la intimidad de la noche, enmarcó una boda profundamente emotiva, donde la alegría y el amor se sintieron en cada gesto y mirada.
